Amor o Temor

 

En el universo existen solamente dos emociones, de las cuales derivan todas las demás: Amor o Temor.

Detrás de nuestros actos hay siempre un pensamiento, pero detrás de ese pensamiento hay otro y detrás de el hay otro, hasta llegar al pensamiento promotor o inicial y que no puede ser más que amor o temor.

El amor, es la energía más alta y más pura que existe, es energía que expande, comparte, sana. Es nuestro pasaporte directo a la felicidad porque esa es nuestra experiencia de Dios. Recuerda que Dios es amor.

El temor es el opuesto del amor, es energía que contrae, esconde, acumula, daña. Quizás pensabas que lo opuesto era el odio, la rabia, la ira, pero estos no son más que diferentes matices de lo que en verdad es temor, temor que se disfraza de celos, de egoísmo, de envidia. Temor a perder, temor al qué dirán, temor a no ser correspondido, temor a no obtener lo que deseamos, temor a la vida.

Dado que el amor y el temor son dos polos de la misma escala no pueden existir al mismo tiempo, estamos en un lado o estamos en el otro. Si hay amor el miedo desaparece, entonces si hay miedo no hay verdaderamente amor.

Por eso cuando el miedo entre en tu vida, sea cual sea el disfraz que use, avanza en la escala hacia el amor y desaparecerá.  Si se disfraza de rabia, elije ser tolerante; si se disfraza de envidia, elije apreciar todo lo que hay en tu vida; si se disfraza de egoísmo elije ser solidario, si se disfraza de celos elije confiar y creer en ti. Acércate siempre lo más posible al polo donde se encuentra el amor y todo lo demás se irá de tu vida, desaparecerá porque recuerda, temor y amor no pueden existir al mismo tiempo.

Siempre dependerá de nosotros elegir cuál de los dos sentimientos será predominante en nuestras vidas y hacia qué lado de la escala avanzaremos, hacía que polo elegiremos acercarnos.  Pero debemos tener presente que solo eligiendo las acciones promovidas por el amor, podremos ser completamente felices.

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor”  – Juan 4:18

Marcela Allen Herrera