Aprende a Decir NO a los Demás y SI a Ti Mismo

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Aprender a decir ‘No’ es algo imprescindible para nuestro desarrollo personal y nuestra felicidad. Estas pequeñas dos letras son intimidantes en un principio, pero extremadamente poderosas y beneficiosas en muchos sentidos.

Por mucho tiempo yo fui del tipo de persona complaciente con todos y la que acudía a cada llamado ya fuera de un amigo cercano, lejano, temporal, no importaba quien fuera, yo siempre estaba ahí para todos, dispuesta a dejar de lado cualquiera cosa que tuviera en mano para ir donde me llamaban. Aceptaba todas las invitaciones y muchas veces hacia cosas que no quería simplemente porque no podía decir No.  El mayor problema era que al estar disponible a cada uno de los requerimientos yo dejaba de lado mis proyectos y las cosas que eran importantes para mí en ese momento. Esta actitud era perjudicial tanto para mis planes como para mi felicidad porque depositaba toda mi fuerza, mi energía, mi tiempo y mi poder en los demás y dejaba muy poco para mí misma. Entonces comprendí que, si quería avanzar, debía aprender a decir No.

Me di cuenta que yo decía ‘Si’ como de forma automática, nunca me detenía a pensar en cuales eran mis prioridades o como afectarían a mis proyectos. Después de aceptar trataba de ajustar mis horarios y mis planes para poder cumplir a lo solicitado.  Por tanto, primero comencé observando cuales eran las prioridades en mi vida, que cosas era importante para mí y cuales debía atender primero, mi trabajo, mi familia, mis pasatiempos, etc. Luego teniendo muy claro lo que yo quería hacer y lo que requería de mi atención, designaba el tiempo para ello y este no entraba en ninguna negociación; si alguien me hacia una invitación en el tiempo que ya tenía planificado, yo sabía que debía decir ‘No’ y eso significaba decirme ‘Si’ a mí misma.

En un principio me sentía muy mal rechazando las invitaciones de mis amigas, pero luego me di cuenta que las verdaderas amigas entendían que yo estaba ocupada y respetaban eso. Las que se molestaban era porque en realidad estaban pensando más en ellas mismas que en mí y por tanto no era una amistad sincera, por lo que no estaba interesada en mantener.

Por otra parte, también me di cuenta que curiosamente y al contrario de lo uno imagina, cuando aprendemos a decir ‘No’, las personas respetan esa actitud porque se dan cuenta que somos alguien que tiene opinión y sin miedo de expresarla, lo cual refleja seguridad.

Hoy me siento muy feliz de haber aprendido a decir estas dos mágicas y liberadoras palabras y sobretodo haber aprendido a darme el lugar que me corresponde en mi vida.

No nos sintamos culpables por decir “No” y por dar prioridad a nuestras necesidades, opiniones y deseos, esto es muestra de autoestima y también de madurez y además la mejor forma de comprobar quien nos valora y nos acepta simplemente como somos y no como esperan que seamos.

Marcela Allen Herrera