Consejos para una Salud Perfecta

Consejos para una Salud Perfecta

Toda dolencia física tiene su causa en el interior. Lo que el cuerpo manifiesta no es más que un efecto, una señal que dentro existe algo que nos está quitando energía y eso luego se traduce en enfermedad.

La mente tiene registrado todo lo que hemos vivido y experimentado, y muchas veces mantiene escondidos conceptos erróneos, falsas percepciones, traumas y rencores pasados que no fueron limpiados o aclarados en su momento. Todo eso se va acumulando y no deja que la energía circule libre y naturalmente, lo que hace que el cuerpo se enferme.

Mantener vivos los traumas y heridas del pasado provoca grandes fugas energéticas. Para poder recuperar esa energía perdida es necesario perdonar y olvidar lo que nos hizo sufrir; dejar de sentirnos víctimas y más bien comprender que las situaciones difíciles son las que nos ayudan a crecer y  las personas que nos han hecho daño, son las que más nos han ayudado en nuestro proceso de evolución.

Para estar sanos también es necesario mirar la vida de frente y tener el coraje de realizar cambios. Dejar ir las situaciones o personas dañinas, ya sea un empleo o una relación; no conformarse con algo que no nos hace feliz solo por el sentido de seguridad que provoca.  El miedo a lo desconocido a enfrentar nuevos entornos, muchas veces hace tolerar situaciones toxicas que luego de alguna manera se manifiestan  en  una dolencia física.

Tomar acción, cambiar, puede parecer incierto pero el hacerlo nos hace sentir vivos. La vida es demasiado corta para hacernos desdichados tolerando situaciones desagradables. Debemos hacer lo que nos provoque alegría, rodearnos de personas que nos aman y nos valoran. Porque eso es salud, buscar a cada momento lo que nos hace feliz y no solo afuera sino también en nuestro interior, en nuestra mente. No entretengamos pensamientos negativos, déjemos que se vayan junto con las personas y situaciones  que no nos benefician.

Otra fuga energética se genera cuando nos resistimos a aceptar una situación que no podemos cambiar. Y en este contexto es importante saber reconocer la diferencia entre aceptar y conformarse. Conformarse es saber que Si podemos provocar un cambio, pero buscamos excusas para no tomar las acciones necesarias y nos resignamos con “lo que hay”. Por otra parte la aceptación, se refiera a aquellas situaciones que no podemos cambiar, que no hay nada que podamos hacer para que sean distintas. En este caso debemos mantener una actitud positiva en todo momento y las cosas se volverán a nuestro favor, mientras que si nos resistimos y peleamos enfermaremos al cuerpo y las cosas se tornaran peores.

La salud requiere siempre el equilibrio entre mente cuerpo y espíritu. Debemos ocuparnos de las tres sin desatender ninguna. Hacer ejercicio, comer sano, dormir lo suficiente; mantener pensamientos puros y nobles, no juzgar; y nunca olvidemos de mantenernos en contacto con nuestro espíritu, con Dios quien tiene para nosotros salud perfecta y plenitud total.

Por: Marcela Allen Herrera.