Cómo Encontrar el Verdadero Amor

como encontrar el verdadero Amor

Cuando pensaba en una boda, imaginaba que la mía sería sencilla, no me gustaba la idea de un matrimonio pomposo, definitivamente no era mi estilo. Y así fue, el universo escuchó mi pedido y tuve el matrimonio de mis sueños. Al atardecer frente a una playa de Hawai dije ‘Si’ al amor de mi vida.

Pero llegar a ese final, no fue nada fácil, para que apareciera la persona correcta, tuve primero que pasar por relaciones fallidas, derramar algunas lágrimas, hubo también momentos de gran soledad y un arduo trabajo interior, todo eso me fue moldeando y me llevó al final soñado.

Me casé pasado los treinta y para muchos ya estaba siendo considerada como “solterona”. Recuerdo que en reiteradas ocasiones escuchaba la pregunta -“¿Por qué estás sola?”- La respuesta era tan evidente, – “Porque no aparecía la persona correcta”-, pero por alguna razón las personas no entienden lo más simple y preferían catalogarme como ‘muy exigente’. No comprendían que lo que ellos llamaban ‘exigencias’, para mi eran los requisitos fundamentales; yo buscaba un hombre que tuviera cualidades internas que fueran compatibles con mi forma de ser y mi tranquilo estilo de vida. Eso acotaba mucho el universo de posibilidades y sumado a los pocos solteros que había a mi alrededor o personas realmente interesadas en sostener una relación seria, me dejaba en el estado de soltería.

Debo reconocer que había momentos en que la soledad se hacia difícil, como por ejemplo cuando me invitaban a algún matrimonio o en aquellas reuniones familiares, cuando veia a todos con sus parejas e hijos, incluyendo a mis primos más pequeños.

Yo no perdía la esperanza, pero cada vez me costaba más entender por qué cuando comenzaba alguna relación por una u otra razón nunca funcionaba; por qué siempre atraía a las personas equivocadas. Entonces me puse analizar, había algo que no me calzaba, físicamente quizás yo no era una modelo de revista, pero tenía mis atributos (todas las mujeres tenemos algo especial a que sacar partido), tenía mi profesión, un buen trabajo, me consideraba simpática, con buenos sentimientos, entonces por qué me era tan difícil encontrar el amor… algo raro debía haber, no era normal.  Fue entonces cuando decidí tomar mi maleta e ir hacia mi interior a buscar las causas.

Así es, todo lo que vemos afuera, es solo el reflejo de lo que tenemos dentro. Entonces en mi caso personal, si veía que “no había amor para mí” afuera, significaba que esa era mi realidad interior.

Cuando cambié y modifiqué las cosas dentro, cuando aprendí a amarme total e incondicionalmente; cuando aprendi a aceptarme tal cual era, entonces apareció ‘mágicamente’ el amor de mi vida. Estaba justo en frente de mí, no tuve que salir a buscarlo, él llego a mi vida y era exactamente lo que buscaba.

Comprobé entonces, que el amor debe siempre comenzar en uno y eso significa que antes de buscarlo en alguien más debemos aprender a amarnos completamente y sin condiciones,  es decir enamorarnos de nosotros mismos.

Si tú estás ahora en esa situación, si tu corazón anhela encontrar el verdadero amor y sentirse amado, analiza lo que ves afuera, luego anda a tu interior y arregla las cosas allí. Analiza tu vida, reconcíliate contigo mismo, abraza cada etapa de tu vida, todos tus recuerdos, tus errores, todo el camino que has recorrido desde el día de tu nacimiento hasta el instante en que estás leyendo esto. Sana todas las heridas que hay en ese camino y asegúrate de cerrar todas las puertas que pueden seguir abiertas. Perdona, olvida, limpia y ordena tu interior.

Es un proceso, debes por ahora olvidarte de buscar el amor afuera y concentrarte en encontrarlo en ti. Hazte las siguientes preguntas ¿Creo ser merecedor del amor y de todas las cosas buenas que la vida puede darme? ¿He perdonado todos mis errores? ¿Soy importante en mi vida? ¿Me amo lo suficiente? Analiza con honestidad tus respuestas, obsérvate muy de cerca, cómo te tratas y cuál es el concepto que tienes de ti mismo.

Muchas veces no somos conscientes de muchas ideas erróneas que existen en nuestro interior, las cuales fueron plantadas en nuestra temprana edad y que sin darnos cuenta causan hoy un efecto en nosotros, haciéndonos creer que no somos valiosos o que merecemos menos y eso es lo que proyectamos.

Ten siempre presente que si no te amas no puedes esperar que alguien más lo haga, porque recuerda ‘todo lo que vemos afuera, es el reflejo de nuestro interior’. Cambia tu diálogo interno y todos los comentarios negativos. No te hieras, más bien comienza a tratarte como tratarías al amor de tu vida.

Acéptate, enamórate de ti y luego espera el resultado. Ese amor inmenso que crecerá dentro de ti, se manifestará en el exterior y llegará a tu vida en forma de la persona que esperas.

Compruébalo tú mismo y verás que pronto estarás caminando tomado de la mano con el amor de tu vida. ¡Así es!

Marcela Allen Herrera