La Sabiduría de la Naturaleza

Me gusta guiarme por los ejemplos que nos da la naturaleza, en ella se encuentra la más alta sabiduría porque es donde la Inteligencia Infinita actúa libremente y sin resistencia. Observa los árboles, como libremente se despiden de todas sus hojas en otoño, sabiendo que nuevas vendrán en primavera; ellos no se apegan a una hoja especial, ni tampoco temen la posibilidad de no ser provistos de otras nuevas, simplemente confían. Y así también podemos aprender de los pájaros, tan pronto como sus crías aprenden a volar las echan del nido y las dejan que vayan y vivan su vida. Confían y por eso no van detrás de ellas tratando de despejarles el camino o preocupándose de lo que les puede suceder. Y observa las flores como despreocupadamente atraen el Poder para crecer y vestirse de belleza.

Lo mismo sucedería con nosotros, los seres humanos, si aprendiéramos a confiar en la vida. Atraeríamos todo lo necesario para crear felicidad y plenitud. Sin embargo, siendo la máxima expresión de inteligencia, los únicos que tenemos la capacidad de razonar, pensar y decidir, aún no aprendemos lo mas básico, no sabemos cómo fluir con la vida. Nos cuesta trabajo confiar y aceptar los cambios, continuamente estamos poniendo resistencia y trabas en el camino, entorpeciendo el flujo natural. Nos apegamos a los objetos, a las personas, a las situaciones, no cuesta ser felices con las cosas tal como están, nos llenamos de inseguridades, temores y desconfianza. De esto proviene la infelicidad, de nuestra poca capacidad de aceptar que la vida está continuamente cambiando y de tratar de evitar ese cambio natural.

Como un péndulo la vida va de un lado a otro, sabemos que tendremos momentos de felicidad y momentos de tristeza; momentos de paz y momentos de problemas; momentos en que todo resulta fácil y momentos en que las cosas parecen no avanzar. Esa es la vida, si hoy estás triste recuerda que todo está siempre cambiando y mañana volverás a estar feliz.

Deja que todo fluya, aprende de los momentos difíciles y disfruta los momentos de felicidad; da la bienvenida a las personas que llegan a tu vida y despídete de aquellos que quieren salir, déjalos ir, no los detengas porque eso es poner resistencia, entraron a tu vida con un propósito y ese propósito ya se ha cumplido, ha terminado. Acepta lo que no puedes cambiar, tal como lo hace la naturaleza. Conviértete en un río que fluye y va disfrutando de lo que hay a su alrededor, siempre observando, aprendiendo y avanzando, eso es vivir.

Marcela Allen Herrera.