MIRA CON VERDAD

No podemos ser como Dios hasta que hablamos y pensamos en el pecado como Dios lo hace. Tú no crees que Dios mira el pecado. Tú sabes que

“Sus ojos son demasiado puros para contemplar la iniquidad”.

Tú crees que Dios lo ve todo. Entonces él vería el pecado si hubiera alguno que ver. ¿Qué es esto que parece un hombre golpeando a un niño? En la Verdad no hay tal acción ocurriendo. En la verdad nunca lo hizo. Es todo el producto de la imaginación. Tú has soñado las historias. “Despierta, tú que duermes”, gritó Pablo.

Hay un espíritu en aquellos de los que has hablado que no sabe nada de las acciones que nombras. Mira hacia el Espíritu. Fija tus ojos allí. Escucha ahora la dirección del Todopoderoso acerca de lo que debes hacer mientras miras hacia ese Espíritu. “Perdonaré sus iniquidades y nunca más me acordaré de sus pecados.”

Tú no necesitas albergar el recuerdo del pecado si Dios no lo hace.

Una mujer era muy perseguida, según le parecía a ella, por personas que deseaban obtener su posición. De repente, mientras estaba en un tranvía en medio del humo y el ruido de la ciudad donde vivía, ella dijo: “¿Cómo consideraría Dios las persecuciones? ¿Lloraría y se lamentaría por ellas o las ignoraría? Ciertamente él no haría nada con ellas. Yo tampoco. Este tratamiento le quitó toda su pena y su miedo.

¿No es para ti un gran reposo que tu sustancia verdadera y real no sabe nada acerca del pecado, la enfermedad o la muerte? Cuando te sientes tentado a confundirte con la miseria, sintiéndote miserable, recuerda tu noble espíritu, que no conoce dolores, ni penas, ni enfermedad, ni crueldad, ni carga. ¿No es una alegría para ti que tengas el poder justo dentro de ti para anular todo lo malo? Si no hay realidad en el pecado, levántate para estar de acuerdo con el principio y ámalo.

 

Emma Curtis Hopkins ” Scientific Christian Mental Practice” / Traduccion de Marcela Allen Herrera