Ondas de Pensamientos

Prentice Mulford

 

Debemos tener cuidado con lo que pensamos y hablamos. Porque el pensamiento viaja en corrientes tan reales como las del aire y del agua. De lo que pensamos y hablamos atraemos hacia nosotros una corriente de pensamiento similar. Este actúa sobre la mente o el cuerpo para bien o para mal.

Si el pensamiento fuera visible para el ojo físico, veríamos sus corrientes fluyendo hacia y desde las personas. Veríamos que personas similares en temperamento, carácter y motivo están en la misma corriente del pensamiento. Veríamos que la persona en un estado de ánimo abatido y enojado está en la misma corriente con otros abatidos o enojados y que cada uno, en tales estados de ánimo, sirve como batería adicional o generador de tal pensamiento y está fortaleciendo esa corriente particular. Veríamos estas fuerzas trabajando de manera similar y conectando a los esperanzados, valientes y felices, con todos los demás esperanzados, valientes y felices.

Cuando estás en estado de ánimo bajo o te sientes triste, tienes actuando sobre ti la corriente de pensamiento procedente de todos los demás en estado de ánimo bajo. Estás en unidad con la orden de pensamiento desalentado. La mente entonces está enferma. Se puede curar, pero una cura permanente no siempre viene inmediatamente cuando uno ha estado en el hábito de abrir la mente a esta corriente de pensamiento.

Al atraer hacia nosotros la corriente de cualquier tipo de mal, nos convertimos por un tiempo en uno con el mal. En la corriente de pensamiento del Poder Supremo para el bien, podemos llegar a ser más y más como Uno con ese poder, o en la frase bíblica “Uno con Dios”. Esa es la corriente de pensamiento que es deseable atraer hacia nosotros.

 

Extracto del libro “Leyes y Secreto en el Mundo del Pensamiento” – Prentice Mulford /Traducido y Editado por Marcela Allen Herrera