Siembra y Cosecha

siembra

Nuestros pensamientos son como una semilla que crece en el fértil terreno de la mente y cuyos frutos vemos reflejados más adelante en nuestras experiencias de vida.  A cada semilla le corresponde un fruto, es Ley Divina y no puede haber excepción en esta regla.

En el mundo físico, cuando un agricultor planta una semilla tiene la certeza que de brotará el fruto que espera,  jamás encontrará zanahorias germinando de una semilla de tomates.  Lo mismo sucede en nuestro interior con el proceso creativo  de la mente, nuestros pensamientos son la semilla que seleccionamos y de ellos obtenemos el correspondiente fruto, nunca veremos efectos negativos correspondientes a los pensamientos elevados.  Por eso se dice, “Si desea entender sus pensamientos, eche un vistazo a su vida”, así podrá reconocer que está sembrando en su interior.  Si tiene problemas de dinero, en su relación, o con sus hijos,  mire lo que son sus creencias acerca de estas cosas, que ha pensado sobre ellas, vea que semillas hay detrás.

Si quiere mejorar la situación en algún área de su vida, comience a cambiar sus pensamientos sobre ellas, busque su ideal más alto. Si desea que su pareja mejore su actitud, comience a imaginarle como quiere que sea, ponga esa semilla en su interior y riéguela constantemente, no entretenga el pensamiento opuesto, arránquelo de raíz reemplazándolo con su ideal.  Pero sea paciente es posible que, a pesar de haber corregido su pensamiento, los nuevos frutos no se vean inmediatamente y que por algún tiempo continúe cosechando los frutos de esas  viejas ideas. Es importante no dar atención a las circunstancias que son producto de la semilla anterior para no replantarlas, ignórelas tanto como le sea posible, después de todo sólo son malas hierbas de una antigua manera de pensar. Si no las riega con su atención, simplemente van a desaparecer.

Aprenda a cultivar su jardín mental, arranque todas las malezas, no permita que crezcan ni se multipliquen,  asegúrese de poner las mejores plantas y las más bellas flores, llevando su pensamiento al ideal más alto siempre y verá como la vida le recompensará dándole los más dulces frutos.

Marcela Allen Herrera