Tú Decides Cómo Sentirte

Recuerda esto, tú tienes el control de tu vida. Tenlo presente siempre, especialmente en aquellos momentos en los que sientas que todo se vuelve adverso; cuando creas que nada te resulta bien; cuando te sientas triste o desalentado. Tú tienes el poder para manejar tu vida en la dirección que desees, entonces puedes continuar sintiéndote triste o levantar tu cabeza muy alto y escoger la felicidad.

Estar mejor depende de ti, porque lo que en verdad te hace sufrir no son las circunstancias que experimentas, sino los pensamientos destructivos que aparecen en tu mente respecto a ellas. Debes aprender a ser muy firme y de la misma forma que proteges tus sentidos físicos y te alejas de un ruido estridente o apartas tus manos del fuego, debes proteger tu mente de todo pensamiento que te provoque tristeza o malestar.

Los pensamientos de naturaleza positiva nos conectan con Dios y nos permiten recibir todo el amor y el bienestar que necesitamos. De aquí se desprende entonces, lo importante que es mantener buenos pensamientos. Cuando te sientas mal, analiza lo que está en tu mente y enfócate en algo que te haga sentir bien.  Elige un nuevo pensamiento, las veces que sea necesario, hasta que te sientas mejor. – Escucha una música alegre, ve una película que te guste, toma un helado, conversa con un buen amigo, ayuda a alguien que lo necesite- hay tantas cosas que te pueden ayudar a pensar en algo diferente, las oportunidades son ilimitadas. Y si haces este esfuerzo, verás como pronto la vida te recompensará trayendo alegrías y bendiciones a tu vida.

Busca la felicidad en tu mente, y luego sólo observa como todo tu entorno mejora.

 

Marcela Allen Herrera