Volar o Morir

volar o morir

Estaba hablando con una persona la cual me contaba que probablemente le iban a despedir de su trabajo. Su ser entero denotaba una profunda preocupación y tristeza. Era obvio que el miedo se había apoderado de ella por completo.

Mientras la escuchaba no pude evitar el recordar aquella historia de un Rey que poseía un halcón, el cual no podía volar. El Rey había llamado a muchos expertos e instructores para que le enseñaran a volar, pero nadie había tenido éxito. Un día llegó un campesino quien aseguraba que lo haría… y así fue…  a los pocos minutos de su llegada, el halcón comenzó a volar. El Rey sorprendido le preguntó qué había hecho – a lo que el hombre respondió: “Fácil, le corte la rama donde estaba posado. El halcón se dio cuenta que tenía alas y  empezó a volar”

Así de simple, el halcón ya no tenía más opción, “volar o morir”. Y esto era justamente lo que podía reconocer en este caso; esta persona había estado durante toda su vida “posada en la misma rama”, es decir en el mismo trabajo y no porque le gustara sino porque le acomodaba. Recibiendo un sueldo con el cual se conformaba, un trabajo que conocía y manejaba, una perfecta zona de confort. Si no le despedían jamás saldría de esa rutina y quizás al igual que el halcón no sabía que era capaz de volar. Veo en esta persona un gran potencial, pero dormido y sin intención de despertar a menos que la urgencia lo requiera.

Muchas veces somos como aquel halcón, a  menos que ocurra una emergencia, algo que nos haga volar, seguimos donde mismo; viendo los días pasar, sin grandes ambiciones, sin anhelos o  sueños por cumplir.  No nos damos cuenta de quién realmente somos, ni de todo el poder que existe en nuestro interior. Podríamos lograr cualquier cosa si realmente lo quisiéramos y nos hiciéramos el propósito de conseguirlo.

Hay muchas personas que se dan  cuenta de su poder y lo usan para crear milagros. He visto gente común, muchas veces incluso sin recursos, ni posibilidades a la vista, pero se proponen una meta, con un objetivo claro en su mente y completa convicción y coraje dicen “Lo Haré”, y luego escuchamos sus historias de triunfo.  Somos testigos de esa fuerza, ese empuje, gente que se ha hecho un propósito y ha llegado lejos. Desde la comodidad de nuestro sillón vemos estas historias reales, casi fantásticas de triunfos inimaginables que le suceden a la gente de coraje y esfuerzo.  Aquellos que no se conforman con quedarse en la rama, sino que aprenden a volar alto.

Ahora, esta persona está a punto de  perder el trabajo, tiene dos opciones: la primera es echarse a morir y pensar lo peor, actitud con la cual atraerá más desaliento y fracaso  o por  contrario hacer entrar el entusiasmo y decir con fuerza ¡encontraré algo mucho mejor! y pensar en ello con convencimiento absoluto, sabiendo que siempre sucede lo mejor para nuestro crecimiento, evolución y felicidad. No enfocarse en que está a punto de perder algo, sino todo lo contrario a punto de lograr algo mucho mejor.

Usemos nuestra Fuerza Interior para logar nuestros objetivos, hagamos realidad nuestros sueños, no importa lo que sea o cuán difícil parezca, si existe en el interior es  porque el corazón sabe que se  puede lograr. No importan las caídas, no importan los tropiezos, no importan las apariencias de este momento, con toda la Fe digamos ¡Lo Lograré! Y así será.

Marcela Allen Herrera