Por Prentice Mulford.
Cuando las personas se reúnen y de alguna manera hablan con mala voluntad hacia los demás, están atrayendo a sí mismos – con un poder diez veces mayor- una corriente de pensamiento perjudicial. Porque mientras más mentes se unan en cualquier propósito, más poder atraen para lograr ese propósito.
La corriente de pensamiento atraída por esos chismosos crónicos, quejumbrosos y amantes del escándalo, lesionará sus cuerpos. Porque lo que más se sostienen en la mente, se materializa en el cuerpo. Si estamos siempre pensando y hablando de las imperfecciones de la gente, estamos atrayendo esa corriente de pensamiento e incorporando en nosotros esas mismas imperfecciones.
“Hablar Crea Fuerza” y cuanto más personas están de acuerdo, mayor es el volumen y el poder de la corriente de pensamiento generado y atraído para bien o para mal. Un grupo de chismosos que nunca pueden juntarse sin rastrillar las faltas de los ausentes, están inconscientemente trabajando una ley con resultados terribles para ellos mismos.
El chisme es fascinante. Hay un regocijo en el escándalo y escudriñar las faltas de nuestros amigos o vecinos o las faltas del enemigo, es casi igual que el burbujeo que sentimos cuando se bebe champán. Pero al final pagamos muy caro por estos placeres.
Si dos personas se reunieran a intervalos regulares y hablaran de salud, fuerza y vigor del cuerpo y la mente, al mismo tiempo abrieran sus mentes para recibir del Supremo la mejor idea sobre los medios y maneras de asegurar estas bendiciones, ellos atraerían una corriente de pensamiento de tal idea. Si estas dos o más personas mantuvieran estas conversaciones sobre estos temas en un tiempo y lugar regulares, y encontraran placer en tales reuniones, y no eran fueran forzadas ni obligadas; si pudieran llevarlos a cabo sin controversia y entrar en ellas sin una idea preconcebida, y no permitiendo que su charla se desvíe en ningún tono de chisme o cuento, o censura de otros, se sorprenderían a finales del año de los beneficiosos resultados para la mente y el cuerpo. Porque al hacerlo y al reunirse con una demanda silenciosa del Supremo para obtener la mejor idea, atraerían hacia ellos una corriente dadora de vida.
Extracto del libro: “Leyes y Secretos en el Mundo del Pensamiento” por Prentice Mulford