Debemos eliminar todas las tendencias mentales perjudiciales y para ello es necesario encontrar su origen. En muchos casos nacemos con estas tendencias adversas, aunque muchas de ellas son adquiridas más tarde en la vida. Aquellas tendencias con las que nacemos, generalmente se hacen cada vez más fuertes por nuestra propia tendencia a seguir el surco en el que nos colocamos.
Nos damos cuenta, por lo tanto, que siempre es un error vivir en un surco o continuar año tras año haciendo una determinada cosa en la misma forma habitual. Nuestro objetivo debe ser romper límites constantemente y mejorar en todo. Nada es más importante que el cambio, siempre que cada cambio sea un cambio constructivo.
Cada impresión que formamos en la mente es una semilla que puede hacer crecer una tendencia. Entonces, no sólo debemos eliminar todas las impresiones que nos negamos a cultivar, sino también debemos evitar impresiones inferiores y perversas que entren en la mente en primer lugar. No obstante, para hacer esto, debemos estar constantemente en guardia para que nada que no queramos poseer y perpetuar, pueda entrar en la mente a través de nuestros sentidos.
La pregunta que debemos hacernos, es la siguiente: ¿hacia dónde voy? o, mejor dicho, ¿hacia dónde van las tendencias de mi mente? Esas tendencias ¿se mueven hacia el pecado, la enfermedad, la decadencia, la debilidad y el fracaso, o se están moviendo a lo opuesto? Debemos mirarnos de cerca y ver si esas tendencias se están moviendo hacia donde queremos ir o hacia condiciones que sabemos que son incorrectas o perjudiciales. Y cuando descubramos hacia dónde se están moviendo estas tendencias, debemos proceder a cambiarlas si están equivocadas y esto lo podemos hacer produciendo tendencias mentales correctas en su lugar.
Cuando miramos las tendencias de nuestra mente, podemos determinar en gran medida lo que será nuestro futuro, siempre que más tarde no cambiemos esas tendencias. Entonces, cuando sabemos que nuestras condiciones físicas actuales, nuestra fuerza y capacidad actual, nuestros éxitos y logros actuales, son todos consecuencias de la forma en que se han estado moviendo nuestras tendencias mentales y además que hemos vivido, pensado y actuado de acuerdo con esas tendencias, cuando sabemos estas cosas, entonces hemos encontrado un conocimiento de inestimable valor y mediante la aplicación de ese conocimiento podemos hacer nuestro futuro, como lo deseamos.
Entonces, la pregunta es: ¿hacia dónde vamos fluyendo?, no físicamente sino mentalmente, porque es la forma en que fluimos mentalmente lo que determina tanto las acciones de la mente como las acciones del cuerpo. Y nuestras tendencias mentales responden a esta pregunta. Hacia donde ellas van, nosotros vamos. Lo que estamos creando, lo que estamos construyendo, lo que estamos desarrollando, estas cosas dependen de cómo son dirigidas las tendencias de la mente. Por lo tanto, el curso correcto a seguir es determinar hacia dónde queremos ir, en qué dirección y cuándo. Luego establecer en la mente lo que deseamos lograr y qué tan pronto.
Debes saber qué quieres tener y qué quieres ser. Luego examina todas las tendencias de tu mente. Todas aquellas que no van por donde quieres ir deben ser cambiadas, mientras que a todas las que ya van por tu camino, se les debe dar cada vez más poder.
Entonces no vaciles en tu propósito. Nunca mires hacia atrás, no dejes que nada perturbe tus planes y mantén tus más altas aspiraciones demasiado sagradas para ser mencionadas. Encontrarás que si sigues este curso tú irás a donde quieres ir, lograrás lo que has planeado y tu destino será como tú deseas.
Extracto del Libro “Cómo Funciona la Mente” por Christian Larson – Wisdom Collection